La desesperación que me produce ver el mundo en el que nos encontramos me inspira tanta tristeza y rabia.
Una persona no puede cambiar el mundo, cierto, ojalá y pudiéramos hacerlo.
El mundo poco a poco se nos esta muriendo en nuestras manos y nosotros miramos indiferente como pasa lentamente el futuro.
Me da tanta vergüenza pasear y darme cuenta de en lo que nos hemos convertido, ya no hay inocencia, no, ya ahora no te extraña ver a niñ@s de apenas trece años fumando y piensas ¿Qué harán los padres de estos elementos? Ya no hay honestidad, engañamos a cualquiera con el fin de obtener nuestro propio beneficio. Niñas que parecen mujeres, y no me refiero a la inteligencia.
Y lo peor de todo, esa lacra que nos invade, ese cáncer, la droga.
Droga que se extiende confundiendo a una juventud poco rebelde y luchadora, que se limita a vivir al límite de la incertidumbre y de la pasividad.
Esa pobre juventud que da mas asco que pena y que se siente orgullosa incluso de drogarse, o de matarse como mejor lo veáis.
Sociedad, ay sociedad, como diría uno de los grande J.C. Aragón en que burda representación teatral te estas convirtiendo, en un drama o mejor en una tragedia.
¡Despierta! ¡Abre los ojos! No te confundas, piensa en que te has convertido y en lo que puedes llegar a convertirte, en lo grande que has sido y en lo vil que eres ahora.
Quizás sea hora de que dejen de imponernos la historia y que nosotros mismo la construyamos.
miércoles, 2 de junio de 2010
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

